Francesc y Anabel – 1 Octubre 2017


Conocí a Anabel en la primera edición del HWS y unas semanas después me escribió interesada en que la ayudase con la decoración de su boda. Tenía muchas ideas, pero necesitaba a alguien que las llevase a cabo y que se encargara de montarlo todo el día de la boda: más de 40km de separación entre la ceremonia y el convite, 240 invitados a la boda llegados desde distintos puntos del país, muchas sorpresas para los invitados y rinconcitos temáticos,… era demasiado para encargarse ellos solos!

Así que me puse a dar forma a todas sus ideas, intentando crear una cohesión entre todo lo que ya tenía preparado, los detallitos que le regalaron y lo que se nos fue ocurriendo por el camino.

La ceremonia

La ceremonia tubo lugar en la Catedral de Tarragona, era nuestra primera boda religiosa y no podía ser en un lugar mas espectacular.

 

La decoración la quería en rojo y blanco, a juego con su look de novia. Así que además de la alfombra roja, incorporamos los lazos y pompones que había preparado para decorar los primeros bancos. También aprovechamos unos botecitos con encaje que ya tenía hechos como floreros para un par de rinconcitos a la entrada, en los que los invitados pudieron servirse de confetti.

 

El aperitivo

Tras 40km de viaje en coches y autobús, llegaron al lugar del convite, donde les esperaba una primera zona ajardinada en la que tuvo lugar el aperitivo.

Un cartel de bienvenida recibía a los invitados, venidos de distintas partes del país, con flechas indicando las distancias entre sus ciudades y los destinos del viaje de novios.

En los árboles, decenas de fotos de la pareja y de todos sus amigos y familiares.

 

El gran seating plan estaba decorado con todo tipo de recuerdos de la infancia de los novios. También había un pequeño rincón con las fotos de las bodas de los padres y abuelos de ambos.

El convite

Justo antes de entrar al convite, un pequeño seating plan recordaba a los invitados donde debían sentarse, para que no tuvieran que volver atrás si lo habían olvidado.

Dentro del salón, las gerberas de los centros de mesas y las servilletas daban color y alegría a las mesas. El menú y los marcasitios estaban diseñados a juego con el resto de papelería.

Los detallitos para cada invitado: portatodos con forma de cassette, chartreuse y gafas de colores.

Una gran lámpara decorada con tul presidía el centro del salón.

Y para acabar la fiesta, una candy bar colorida llena de chuches y luces de colores.